En algún momento de la vida te has hecho esta pregunta: ¿cuál es la diferencia entre un hobby musical y un músico profesional?, distraerse ejecutando una flauta dulce o ser un concertino de orquesta sinfónica. Ojo este ejemplo es válido para cualquier instrumento.
Ahora bien, la disciplina ha sido una
estrategia que en muchas carreras científicas, deportivas y artísticas logra
hacer la diferencia para transformar la pasión por un instrumento musical en
una carrera profesional, ir más allá de la intuición, desarrollar el método,
dejar atrás el placer inmediato y el descubrimiento espontáneo, para dedicar
horas, días, semanas y años a una estructura, rutina técnica rigorosa y
dedicación profesional. Implica dominar el instrumento, repertorio, teorías
profundas, desarrollar la lectura universal del pentagrama, incluso a primera
vista, en forma impecable y además de autodidáctica con autocrítica constante.
Una de las claves es dejar de tocar sólo lo que nos gusta, para comenzar a
trabajar en lo que nos falta, bajo un proceso de práctica recurrente, solución
de problemas técnicos y expresivos con estándares de excelencia preestablecidos
y competitivos.
Con basamentos en estudios preliminares
de diferentes autores, proponer un plan secuencial para mejorar las destrezas
técnicas, habilidades naturales e innatas, construir una identidad laboral, ver
el instrumentos como una herramienta de trabajo, ser responsables y puntuales
en el cumplimiento de planes de estudio, adaptarse a diferentes estilos,
géneros, autopromocionarse y audicionar con diferentes organizaciones
musicales, lograr resultados consistentes en cualquier escenario dentro y fuera
del territorio nacional.
FASES DEL DESARROLLO MUSICAL
Primera
fase, técnico y teórico:
A.-
Sistematización del estudio: diagnosticar tus fortalezas y debilidades. Diseñar
un plan de estudio. Dedicar tiempo a las técnicas puras: sonido, digitación,
lectura, repertorio y mantenimiento preventivo del instrumento.
B.-
Profundización teórica: dominio de la armonía, análisis formal de una
partitura, entrenamiento auditivo y reforzar conocimientos previos.
C.-
Versatilidad de géneros: aunque seas especialista de un género musical en
particular, desarrolla la capacidad de adaptarte a diferentes estilos,
lenguajes musicales y de esta manera ampliarán sus oportunidades laborales e
interpretativas.
D.-
Higiene y salud: cuida tu cuerpo, evita lesiones, utiliza posturas correctas al
sentarte, respirar, ejecutar el instrumento y recuerda que tu activo más
valioso es tu propio cuerpo.
Segunda
fase, profesionalismo y red de trabajo:
A.-
Puntualidad y ética de trabajo: llegar a tiempo es un valor agregado, ser
fiable profesional, respeto a la autoridad, aplicar los talentos técnicos y el
seguimiento de instrucciones.
B.-
Desarrollo de equipo profesional: invertir en un instrumento, accesorios de
alta calidad, mejor el sonido, ejecución, afinación, garantiza la excelencia en
grabaciones y presentaciones de conciertos.
C.-
Formación permanente: asiste a festivales, clases magistrales, cursos,
conferencias y actividades especiales en su campo laboral. La mayoría de los
trabajos profesionales llegan por recomendaciones de colegas y el
reconocimiento de su desempeño laboral.
D.-
Experiencia en conjunto: aprende a trabajar en equipo, desarrolla la
inteligencia musical, saber escuchar y ser empático con otros mejora el clima
laboral.
Tercera
fase, gestión y marca personal:
A.-
Portafolio digital: producción artística musical, materiales audiovisuales de
alta calidad, demo o videos en vivo, más que una carta de presentación,
representa las evidencias del trabajo desarrollado, para promotores, agentes y
futuros clientes.
B.-
Educación legal y financiera: aprender los temas relacionados con los contratos
de trabajo, derechos de autor, facturación, impuestos, tarifas justas por tu
trabajo y gestores o promotores. Evita poner en riesgo tu vida e inversiones,
antes de firmar documentos legales asesórate con expertos y lee con atención a
los detalles.
C.-
Presencia en plataformas: regístrate en redes sociales, comienza a cargar
material original, enfócate en lo profesional, separado de la vida personal,
crea y mantén un perfil artístico.
D.-
Autogestión: desarrolla la capacidad y habilidad de autogestionar tu trabajo,
producciones y enseñanzas en el campo, diversifica tus ingresos, se estable en
tus gastos, invierte un porcentaje de tus ingresos, ahorra, control del tiempo
y recreación o descanso para recuperar energías, es sinónimo de salud física y
mental.
Cuarta
fase, ensayo y digitalización:
Sólo tu conocer tus límites, la
velocidad, sonido, articulaciones, estilos y formas son y deben ser objeto de
estudios profundos y con el tiempo llegará a ser parte de tu marca personal.
Durante los ensayos demuestras no sólo la lectura sino la forma de ejecutar, tu
dominio se ve a primera vista, esfuérzate en dejar una buena impresión, el
miedo escénico puede jugarte una mala pasada, apóyate en las tecnologías,
descarga aplicaciones para mejorar la afinación, documentos como tutoriales y
videos de conciertos te dan más que una idea de la sonoridad del tema. El
ensayo es fundamental en su forma básica individual y la parte compleja rodeado
de muchos más ejecutantes de diferentes instrumentos.
De las horas que dediques a ejecutar tu
instrumento dependerá el nivel musical desarrollado a través del tiempo. Un día
tiene 1.440 minutos y 86.400 segundo, ¿cuantos minutos dedicas a tu
instrumentos? De tu respuesta dependerá el nivel de ejecución y la respuesta
definitiva a la primera pregunta, ves la música como un hobby o una profesión.
Te leo en tus comentarios.
Dr.
Jacobo Caldera


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