ASERTIVIDAD EMOCIONAL
Somos seres sociales, vivimos bajo la presión
invisible de una sociedad controladora, ninguna de nuestras respuestas agradan
al 100% a los demás, pero, ante esta realidad debemos manejarnos con
asertividad, una habilidad de comunicación y gestión emocional que nos permite
un equilibrio entre la pasividad y la agresividad, expresar nuestras ideas,
sentimientos y necesidades en forma directa, respetuosa y honesta, hacer
respetar nuestros derechos sin vulnerar a los demás.
Ante esta realidad asertiva, dos palabras se funden en una frase significativa “Estrategias socioemocionales”, al conceptualizar estrategia se encuentra: “diseñe deliberado y articulado, una hoja de ruta que organiza, controla y coordina recursos, capacidades y acciones”, una puerta hacia la competitividad sostenible y sustentable que enmarca la toma de decisiones. En cuanto al aspecto socioemocional: “es un proceso interno, personal, psicológico y consiente, que permite navegar eficientemente en el tejido social”, ir de un lugar a otro, intercambiando ideas, trabajos, deportes, arte, ciencia y oficio con otras personas complejas y diversas.
Sin lugar a duda, empresas, organizaciones
deportivas y hasta gobiernos, han comprendido la importancia de gestionar las
estrategias socioemocionales al servicio de objetivos o propósitos, remar en un
solo sentido, armonizar el clima organizacional y no hacerse eco de puntos de
vista contrarios a los expresados por la gerencia. Pensamientos, palabras y
obras enfocadas al mejoramiento permanente individual y colectivo. Esto
presenta cinco (5) pilares fundamentales:
Primero la autoconciencia: auto reconocer sus
propias emociones y como estas influyen en el comportamiento, a veces nos auto
saboteamos, nos hacemos una idea errónea de una persona por la primera
impresión que tuvimos de ella. Y al final resulta que es mejor de lo que
creías.
Segundo el autocontrol: regular tus propias
emociones e impulsos en situaciones bajo estrés, sobre todo si eres cabeza de
familia u ocupas un cargo de alta gerencia. Los demás deben verte como un
ejemplo a seguir.
Tercero la conciencia social: ser empático, tomar
en cuenta la perspectiva del otro, hay datos ocultos que aparecen y
desequilibran la balanza, retoma el control y muéstrate, interesado, todo
proceso puede ser modificado y mejorado. La mayoría decide es democrático y además
es el deber ser, el bien común.
Cuarto la habilidad de relacionarse: comunícate en
forma clara y precisa, exprésate y escucha en forma activa, atento a cualquier
dato o información relevante, colabora, contribuye, ayuda a tus compañeros, la
meta es colectiva, los errores son personales. El tiempo te dará la razón.
Quinto la toma de decisiones: una de las más
importantes, evaluar todas las alternativas para solventar un problema, estar
preparado para afrontar las consecuencias de tus acciones individuales y de tus
compañeros. No se trata de improvisar es asumir el reto de transformar la
realidad para bien.
Es propicia la oportunidad para
fortalecer habilidades de los demás compañeros, hay personas que realizan un
trabajo detallado de alta calidad y podemos hacer la diferencia al permitirle
desarrollar su potencial creativo, sin miedo, aprender en el proceso,
experimentar, ser creativo, los artistas y deportistas perfeccionan movimientos
y sonidos hasta lograr ser los mejores o un producto de mayor calidad y valor.
Asimismo, busca el autocontrol, permítete
la oportunidad de ser distinto no sigas patrones aprendidos de la infancia,
adolescencia o lo que te permitió llegar hasta allí, ve más allá, si necesitas
expertos consulta a un especialista, o contrata un entrenador personal, que
extraiga lo mejor de ti. Siempre podemos dar más de lo que imaginamos.
Igualmente, autorregula tus emociones,
perfeccionar el autocontrol hasta lograr dominar los impulsos. Muchos choferes
pierden el control fácilmente ante el error de conducir de los demás, cada
quien cree se mejor piloto y muchas maniobras suelen ser peligrosas. Práctica
la empatía, ese cambio de roles que se transforma en el arte de ponerse en el
lugar del otro, antes de emitir un juicio, piensa que harías si te ocurriera a ti
una situación y luego analiza la reacción de los demás.
Por consiguiente, si caes párate, si te
tropiezas endereza el rumbo, levántate ante la adversidad, una y otra vez, no
te canses de intentarlo, tal vez estás más cerca de alcanzar la meta de lo que
crees. Mejorar tu autoestima, valórate a ti mismo, describe procesos y verás
que has avanzado mucho, identifica las fortalezas y las debilidades, trabaja en
función de alcanzar micro tareas y luego la meta definitiva.
Ocho reglas para la asertividad emocional
1.
Compartir: cada
momento es digno de ser compartido con los seres queridos, una comida, fiesta,
regalo, cumpleaños o fin de año es propicio para compartir con los demás.
2.
Cooperar: ayuda
a los demás, una mano amiga, se el apoyo para contribuir con una actividad,
hasta empujar un vehículo accidentado te da la satisfacción de una buena obra
del día, hazlo parte de tu rutina de vida.
3.
Escuchar: hay
momentos en los que sólo queremos que nos escuchen, deja hablar a las personas,
permítele desahogar sus miedos e ira, tómale la mano, dale un abrazo, muchos
ofrecen consejos que no le piden, opinan sobre temas que no tiene ni la menor
idea de su causa o consecuencia.
4.
Sigue
instrucciones: a la mayoría no le parece, por ejemplo la juventud aprende por
ensayo y error, pero, el manual está allí para simplificar las acciones a
seguir para armar, reparar, manipula y hacerte la vida más fácil.
5.
Comprender:
luego de escuchar con detalle y atención, trata de comprender como se siente la
persona ante esa dificultad o problema, por ejemplo un nuevo jefe sin querer
puede quitar privilegios a un trabajador que el anterior jefe le concedía. Es
por ello que critica todas tus actuaciones.
6.
Respeta el
espacio personal: existen límites, no puedes pasar de desconocido a confidente
de una vez, hay un proceso natural y psicológico de ganar la confianza en la
amistad. Ve paso a paso, en la amistad y el amor, no rompas el equilibrio
emocional o hagas sentir mal a las otras personas.
7.
Buenos modales:
trata en forma respetuosa, no sobrepases los límites, evita las palabras grotescas
e hirientes, saluda y despídete con respeto, evita las mentiras y los falsos testimonios.
8.
Contacto
visual: una regla de oro, mira a la persona que habla, concentra tu atención en
lo que dice, no como viste o lo que sucede a su alrededor. Puede pasar de
interesante a insignificante por tus gestos. Observa detalladamente sus expresiones
y transforma en un reflejo de sus emociones ríe si ríe, sorpréndete si se
sorprende, etc.
REFLEXION
Tómate un tiempo para procesar, comprender
y emitir un juicio de valor, nada es como parece, hay datos ocultos que aclaran
dudas, errores u omisiones. Respira, cuenta hasta diez, piensa y luego actúa. Puedes
salvar relaciones, trabajos y hasta vidas.
Haz bien y no mires a quien, ayuda al prójimo,
colabora en actividades comunitarias, participa en actividades de recolecta,
embellecimiento de áreas comunes, rescate de canchas y diviértete en el
proceso. El beneficio es para todos.
Si deseas preguntar, comentar o indicar
un tema para desarrollarlo en las próximas publicaciones, estamos a la orden,
gracias y nos escribimos desde cualquier parte del mundo.


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