Las madres al sentir u observar un comportamiento fuera de lo normal lo expresan, cuando el hijo anda en desorientado; prenden sus alarmas y señalan: algo me ocultas, dime, ni que no te conociera. Mi madre lo hizo cuando apenas era un adolescente y una novia me dejó, llegué y pase al cuarto a recostarme un rato. Uumm que te pasa, andas raro, siempre llevas buscando comida, no es nada le respondí, aja ni que no te conociera y luego le conté. Puede ser sexto sentido, premoniciones, poder mental, pero la conexión madre e hijo es un vínculo que jamás desaparece.
Como docente tutor le exponía estudios de casos a mis estudiantes en bachillerato, muchos ficticios, otros cambiando el nombre de los personajes y cuando me contaban algo malo de uno de ellos en particular, reaccionaba porque los conocía, si puede o no ser culpable, los defendía, llegué al punto de conocerlos y actualmente muchos siguen en contacto conmigo.
Hay vínculos que son para siempre, incluso sin ser familia sanguíneos, tengo primos por parte de mis tíos hijos de su primer matrimonio y mantengo contacto con ellos más y mejor que con un familiar de mi misma sangre. Amigos incluso que se ganan el llamarlos hermanos porque son sinceros, buscan el bien común, apoyan en momentos difíciles y hasta te sirven de confidentes.
Culturalmente
hablando, la frase “ni que no me conocieras” pertenece al acervo coloquial, se
utiliza en diferentes contextos y expresa sorpresa, incredulidad, ante el
conocimiento sobre gustos, preferencias o formas de ser. Actuar sobre lo
esperado, lo inesperado o contrario activa esta frase.
En el ámbito psicológico, genera expectativas y decepción, por aspectos no cumplidos, se esperaba más de la otra persona, reconoce preferencias, valores humanos y su comportamiento, en algunos casos puede llevar a frustraciones. Otro aspecto es la necesidad de reconocimiento, darle valor a quien merece, a veces comparamos para descalificar al otro y cada quien tiene un talento o don, comprender el por qué de su actitud de tal manera y tomarlo en cuenta para realizar actividades. La identidad y autoestima es otro factor psicológico, hay personas que se preocupan demasiado, pierden oportunidades por miedo al fracaso, no asumen riesgos por no sentirse identificado con el cargo a desempeñar.
En
competencias deportivas utilizan esta frase como motivación al logro, vamos,
dale, ni que no te conociera que puedes dar más, llegamos hasta aquí por tu
esfuerzo y vamos a ganar, si se puede… en los gimnasios de heterofilia o pesas,
lo acompañan con un golpe en la espalda, en beisbol con una nalgada y en baloncesto
con una palmada. Siempre en positivo para ayudar a recuperar la confianza,
autoestima y concentración.
En
el campo sociológico, la frase se utiliza en las relaciones interpersonales con
el contexto de dinámicas de poder, expectativas de una de las partes y
cumplimiento de roles dentro de la familia, escuela y comunidad. En la
universidad los jóvenes y adultos son más independiente y cada quien anda por
su lado. Los intereses y necesidades varían y se centran en lograr una
independencia y estatus. Adicionalmente mantiene una norma social, un modelo de
comportamiento y unas respuestas esperadas, si te sales de allí te lo
recuerdan. Nuestra cultura, educación, crianza va siempre acompañada de frases
que te mueven el piso y te hacen reflexionar sobre el comportamiento correcto.
Se de un caso de una ex esposa que al preguntarle por la división de bienes respondió ni que no me conocieras, pues al parecer no la conocía, su actuación ha dejado mucho que decir, se comportó de una manera irreconocible, sin más detalles.
Esta frase al referirse a parejas denota conocimiento mutuo, sentimientos de incomprensión, recriminación y reproches. Hay una canción de Laura Paucini que dice: “cuando se ama el final se presiente”, tal vez nunca llegamos a conocer a nadie, otros dicen que las parejas se conocen más al final que el resto de la vida.
En los adultos mayores, nuestros abuelos, mi querido viejo, tratar de comprender y no juzgarlos, dejaron de querer y se enamoraron de otra persona, se cansaron de intentar y llegar a los mismos resultados, complejidad en las familias o validar su mensaje, déjenme vivir la vida a mi manera, me canse de rogarles, me canse de pedirles, como el tema de Pedro Infante.
En conclusión, ni que no me conocieras, tiene muchos significados pero, según el contexto, la mayor parte es positiva, cada caso es particular y al buen entendedor pocas palabras. Es importante que aprendamos a utilizarla y podemos obtener más y mejores resultados.


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